¡Ey, ya estoy aquí! Bueno, pues eso, ¡que me han nominado! La verdad es que es una forma de... ¡Toma ya, que me han nominado, tío! Osea, qué fuerte.
Y, bueno, después de este pequeño subidón de adrenalina, quiero agradecer a @PaulittaDeVlc, del blog 'El Aprendiz De Amante' por la nominación. "Gracias por ser algo más que una amiga, una lectora y una grandísima escritora"
Bueno, ahora me toca responder a las preguntitas. Jejeje
1) ¿Tienes pensado hacer otra novela?
Pues... La verdad es que sí. Lo he estado pensando, y veo que sí, que haré otra novela. Lo que no sé es cuándo, claro, porque tengo que acabar esta... En fin, no sé cuándo, pero seguramente habrá otra novela. Haber si un día me pongo y os adelanto un poquillo ;)
2) ¿Vídeo preferido? MAKE MY DAY Y BREATHE YOUR FIRE NO SE CUENTAN!!!!
Me encanta 1900, siempre lo digo, y también el lyric vídeo de 'Me Gusta', me parece la perfección de lyric video.
3) ¿Tienes una idea pensada de la novela o vas subiendo capítulos unos tras otros?
Pues sí, la idea la tengo pensada. Tengo, como digo yo, la estructura de la novela. Y al haber aprovechado mi semana de 'descanso' del 15 al 22 de diciembre (el tiempo en el que aproveché para escribir capítulos de esta novela mientras, supuestamente, descansaba de 'Sueños de Auryners'), tengo bastantes capítulos escritos, pero no los puedo publicar del tirón porque ahora viene el curso, los exámenes y mis agobios, así que tendré que subirlos poquito a poco.
4) ¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?
No me canso nunca de decirlo: Me encanta escribir. Siempre que tengo tiempo libre, o escribo o leo, o intento quedar con mi Lauri para bailar un rato. Además, en noviembre de este año tendré que entregar una historia mía inventada para un concurso y la estoy empezando a escribir. A ver si hay suerte y gano, ¿no?
5) ¿Te consideras vaga, trabajadora, o las dos cosas?
Bueno, yo siempre digo que, para lo que me interesa, trabajo muchísimo y me esfuerzo a tope; pero para lo que no me interesa... Casi siempre suelo ser un poquito vaga, no mucho, pero un poco, sí.
6) ¿Alguna vez has decidido no subir capítulo porque te daba pereza?
Por pereza, no. Pero, a veces, no he subido capítulo por falta de inspiración, por no tener ideas, por estar enferma, o lo típico: llegar de fiesta y estar súper cansada para ponerme a escribir (como me pasó ayer) jejeje
7) ¿Cuál es tu mayor sueño, el que no pararás hasta conseguirlo?
Siempre he dicho que me encantaría ser actriz, es como si lo necesitara (ya que ser cantante no me dará para comer. Canto fatal. Jajajaj)
8) ¿Cómo se te ocurrió esta novela?
Quería destacar lo complicado que es mantener una relación estable con un personaje famoso, y también cómo es el cambio que han experimentado sus novias (si alguno tiene la misma que hace dos o tres años): el cambio de poder salir con él a dónde quieras sin que venga una fan y te moleste. 'Amores Imposibles' revela lo que es tener una relación con un personaje destacado y los cambios que supone en la carrera del artista. Al igual que esta novela describe lo que es el amor verdadero, lo imposible que puede llegar a ser, y lo 'egoísta' que quieren ser las novias al no querer compartir a su chico con millones y millones de fans.
9) ¿Qué le pides al 2014, aparte de las botellas de Viral?
Aparte de las botellas, obviamente, conocer a Auryn, a ver si por fin lo consigo, y que mis novelas os gusten tanto. Y que siempre, siempre, estéis ahí.
10) ¿Cuántos capítulos tendrá tu novela)
Pfff Todavía es muy temprano para decirlo, pero supongo que sobre unos cien o así. ;)
11) ¿Qué opinas de la gente que se mete con otros por ser o no ser de determinado fandom?
Pues que no todo el mundo tiene los mismos gustos, y que hay que respetarlos. Quizás se aburran mucho, o la admiración a sus ídolos es tan grande que los ve perfectos y cree que a todo el mundo les debe gustar. No me parece bien, la verdad. :s
Y, bueno, ¡ahora me toca nominar! Jejejeje
Nomino a:
-@Nerea_ER7058, por su novela: 'Quédate hasta el final'
-@BlueheartBea, por su novela: 'Anti-Héroes'
-@MiriSombrerita, por su novela: 'Novelas de Auryn y tú'
-@CandelitaSmiler, por su novela: 'Tú mi destino'
-@Martaa_love, por su novela: 'My Own Dreams'
-@CarmenPastelita, por su novela: 'Las Cosas Inolvidables Llegan Cuando Menos Te Lo Esperas'
-@CarmenPastelita y @NoeliaTeQuieroo, por su novela: 'Un Día Cambió Todo'
Y las preguntitas:
1) ¿Qué te gustaría estudiar?
2) ¿Actor y actriz favoritos?
3) ¿A dónde te gustaría viajar y por qué?
4) ¿Con qué canción te identificas más?
5) ¿Qué color prefieres, verde, blanco, amarillo, azul o rojo? (No tiene por qué ser el de tu chico favorito)
6) ¿Reacción al recibir la novela? ¿Cómo ha sido?
7) ¿Qué canción me dedicarías? ¿Y a tus seguidoras?
8) ¿Con qué personaje te sientes más identificada?
9) ¿Por qué la gente debería visitar (o leer) tu novela?
10) ¿Cómo se te ocurrió el nombre de tu blog?
11) ¡Mójate! Si algún chico de Auryn lee tu novela y le gusta y te pide quedar, ¿lo harías, o te morirías de vergüenza al que uno de ellos haya leído algo tuyo tan 'personal'?
Ahora, lo que tenéis que hacer es crear una entrada en vuestro blog, agradecerme que os haya nominado (son las normas), contestar mis once preguntas, nominar a otros 11 blogs (como máximo) y realizarle 11 preguntas.
Muchísimas gracias a todas, y ¡besos!
sábado, 4 de enero de 2014
Capítulo 18: 'Solo le quedamos nosotras'
Capítulo 18: 'Solo le quedamos nosotras'
Blas fue al salón, donde Vanessa estaba tumbada en el sofá con una manta y la mirada perdida. Tenía los ojos rojos, por lo que Blas supuso que había llorado. Se sentó en el suelo, frente a ella, y comenzó a hablarle.
-No tienes por qué estar así. Ahora mismo estás en lo mejor. Has escapado, ahora solo te queda...
-Le amo, Blas, le amo. -le interrumpió ella.- Lo necesito.
-No -dijo él- No lo necesitas, deja de engañarte de una vez. Te está haciendo daño constantemente. -se fijó en la herida de la mejilla, la tocó y le apretó. Ella arrugó la cara- ¿Ves?
-Quiero salir de aquí, Blas, ayúdame por favor. -pidió ella.
-Está bien -sonrió él.- Ven, te curaré la herida -dijo llevándola hacia el baño.
Mientras, en la cocina, Sara, David y Daniela hablaban.
-Pero, ¿cómo no es consciente de que el tío le está haciendo eso? -preguntaba David una y otra vez.
-No te das cuenta -dijo Daniela-, es así de simple.
-¿Y sus padres? -insistió él.
-Vanessa vino a vivir aquí hace tiempo, para estudiar. Sus padres son de Sevilla, y se quedaron allí. Fernando la desplazó de sus amistades y de su familia. -explicó Sara- Solo le quedamos nosotras.
-Joder -murmuró él.
Daniela necesitó protección en ese momento, protección de algún modo, así que se apoyó en el pecho de David, que la rodeó con su brazo. Solo esperaba que él no llegara a hacerle eso nunca.
Blas posó el algodón mojado en agua oxigenada sobre la mejilla de Vanessa. Ella arrugó la cara. Blas le confesó que se lo había hecho ella misma en un ataque de nervios.
-¿Te duele algo más? -preguntó él cuando acabó con su mejilla.
-La muñeca -respondió. Él la miró extrañado- A veces, me la coge y me aprieta muy fuerte.
Blas la examinó como pudo. Creyó que solo se la había lastimado, era lo más lógico, así que buscó una crema corporal y una venda. Después de darle un pequeño masaje con la crema, le vendó la muñeca.
-Gracias -dijo ella.
-No te preocupes -sonrió él.- ¿Estás mejor?
-Sí, pero estoy bastante cansada.
-Anda, ve a dormir, que te acompaño -le dijo él.
Vanessa le llevó hasta su habitación, y él destapó la cama, después hizo que Vanessa se tumbara, y la tapó con una sábana fina. Se iba a marchar a la cocina, cuando ella le agarró el brazo.
-Quédate aquí, por favor -le pidió- Tengo miedo de que vuelva a por mí.
Blas se sorprendió, pero aceptó. Se quitó las deportivas, y se tumbó en la cama. Se puso frente a ella, y empezó a tocarle el pelo, hasta que ella cerró los ojos.
En la cocina, se preocuparon por Blas y Vanessa, y decidieron ir al salón, a ver si estaban allí, pero no encontraron nada. Sara entró al apartado de las habitaciones, y pegó en la habitación de Vanessa. Allí se encontró a Blas acariciando el pelo de la chica, Sara se sorprendió. ¿Tan pronto había conseguido Vanessa olvidar a Fernando?
-Tenía miedo -susurró él, antes de que Sara preguntara nada- Ella tenía miedo de que Fernando volviera y le pegara otra vez. Me ha pedido que me quede con ella.
Sara asintió y sonrió, después cerró la puerta, y los dejó como antes. Volvió al salón, donde estaban David y Daniela.
-¿Y bien, dónde están? -él.
-Vanessa tenía miedo de que volviera Fernando, así que Blas se ha quedado con ella hasta que se ha dormido -informó Sara.
-Ah, vale. -respondió David.
-Siento tener que irme, pero debo ir al instituto a dar clases a los pequeños, lo siento -dijo Daniela.
-Yo debo ir a la universidad a estudiar -dijo Sara.
-No os preocupéis, yo me quedo aquí.
-¿Seguro? -preguntó Daniela.
-Sí, no te preocupes -respondió él con una sonrisa.
-Voy al baño un momento -dijo Sara.
A Daniela le volvió a invadir la tristeza, y los ojos se le llenaron de lágrimas.
-Te prometo que nunca me portaré así -susurró él- Sabes que te quiero.
-Yo también te quiero -sonrió ella apoyándose en el pecho de él. Se quedaron así unos minutos.
-Bueno, ¿nos vamos? -preguntó Sara.
-Sí, vamos.
-Adiós, princesa -dijo él dándole un beso en la boca mientras entrelazaban sus manos- Te quiero.
-Y yo. -respondió ella- Nos vemos.
Daniela y Sara se fueron, y David se sentó en el sofá a ver la tele.
Blas fue al salón, donde Vanessa estaba tumbada en el sofá con una manta y la mirada perdida. Tenía los ojos rojos, por lo que Blas supuso que había llorado. Se sentó en el suelo, frente a ella, y comenzó a hablarle.
-No tienes por qué estar así. Ahora mismo estás en lo mejor. Has escapado, ahora solo te queda...
-Le amo, Blas, le amo. -le interrumpió ella.- Lo necesito.
-No -dijo él- No lo necesitas, deja de engañarte de una vez. Te está haciendo daño constantemente. -se fijó en la herida de la mejilla, la tocó y le apretó. Ella arrugó la cara- ¿Ves?
-Quiero salir de aquí, Blas, ayúdame por favor. -pidió ella.
-Está bien -sonrió él.- Ven, te curaré la herida -dijo llevándola hacia el baño.
Mientras, en la cocina, Sara, David y Daniela hablaban.
-Pero, ¿cómo no es consciente de que el tío le está haciendo eso? -preguntaba David una y otra vez.
-No te das cuenta -dijo Daniela-, es así de simple.
-¿Y sus padres? -insistió él.
-Vanessa vino a vivir aquí hace tiempo, para estudiar. Sus padres son de Sevilla, y se quedaron allí. Fernando la desplazó de sus amistades y de su familia. -explicó Sara- Solo le quedamos nosotras.
-Joder -murmuró él.
Daniela necesitó protección en ese momento, protección de algún modo, así que se apoyó en el pecho de David, que la rodeó con su brazo. Solo esperaba que él no llegara a hacerle eso nunca.
Blas posó el algodón mojado en agua oxigenada sobre la mejilla de Vanessa. Ella arrugó la cara. Blas le confesó que se lo había hecho ella misma en un ataque de nervios.
-¿Te duele algo más? -preguntó él cuando acabó con su mejilla.
-La muñeca -respondió. Él la miró extrañado- A veces, me la coge y me aprieta muy fuerte.
Blas la examinó como pudo. Creyó que solo se la había lastimado, era lo más lógico, así que buscó una crema corporal y una venda. Después de darle un pequeño masaje con la crema, le vendó la muñeca.
-Gracias -dijo ella.
-No te preocupes -sonrió él.- ¿Estás mejor?
-Sí, pero estoy bastante cansada.
-Anda, ve a dormir, que te acompaño -le dijo él.
Vanessa le llevó hasta su habitación, y él destapó la cama, después hizo que Vanessa se tumbara, y la tapó con una sábana fina. Se iba a marchar a la cocina, cuando ella le agarró el brazo.
-Quédate aquí, por favor -le pidió- Tengo miedo de que vuelva a por mí.
Blas se sorprendió, pero aceptó. Se quitó las deportivas, y se tumbó en la cama. Se puso frente a ella, y empezó a tocarle el pelo, hasta que ella cerró los ojos.
En la cocina, se preocuparon por Blas y Vanessa, y decidieron ir al salón, a ver si estaban allí, pero no encontraron nada. Sara entró al apartado de las habitaciones, y pegó en la habitación de Vanessa. Allí se encontró a Blas acariciando el pelo de la chica, Sara se sorprendió. ¿Tan pronto había conseguido Vanessa olvidar a Fernando?
-Tenía miedo -susurró él, antes de que Sara preguntara nada- Ella tenía miedo de que Fernando volviera y le pegara otra vez. Me ha pedido que me quede con ella.
Sara asintió y sonrió, después cerró la puerta, y los dejó como antes. Volvió al salón, donde estaban David y Daniela.
-¿Y bien, dónde están? -él.
-Vanessa tenía miedo de que volviera Fernando, así que Blas se ha quedado con ella hasta que se ha dormido -informó Sara.
-Ah, vale. -respondió David.
-Siento tener que irme, pero debo ir al instituto a dar clases a los pequeños, lo siento -dijo Daniela.
-Yo debo ir a la universidad a estudiar -dijo Sara.
-No os preocupéis, yo me quedo aquí.
-¿Seguro? -preguntó Daniela.
-Sí, no te preocupes -respondió él con una sonrisa.
-Voy al baño un momento -dijo Sara.
A Daniela le volvió a invadir la tristeza, y los ojos se le llenaron de lágrimas.
-Te prometo que nunca me portaré así -susurró él- Sabes que te quiero.
-Yo también te quiero -sonrió ella apoyándose en el pecho de él. Se quedaron así unos minutos.
-Bueno, ¿nos vamos? -preguntó Sara.
-Sí, vamos.
-Adiós, princesa -dijo él dándole un beso en la boca mientras entrelazaban sus manos- Te quiero.
-Y yo. -respondió ella- Nos vemos.
Daniela y Sara se fueron, y David se sentó en el sofá a ver la tele.
Capítulo 17: '¿Os conocéis?'
Capítulo 17: '¿Os conocéis?'
-No me gusta que hayas hecho pellas, David -dijo Daniela después de besarle.
-No eran pellas, hoy tenía descanso -se defendió.
-Como no sea verdad...
-¿Qué me vas a hacer, eh? -preguntó él, divertido.
Daniela pensó lo que más le dolería a su chico. Si de verdad la quiere, lo que más le dolería sería perder los besos de ella, ¿no?
-Pues no te vuelvo a besar -dijo ella.
-Me conformo con tus caricias -respondió él.
-Pues no te acaricio más.
-Me conformo conque me roces.
-Pues no te rozo. -dijo ella, sonriendo.
-Me conformo con que me sonrías.
-Pues no te sonrío.
-Me conformo con que me mires.
-Pues no te miro -negó ella.
-Me conformo con verte feliz.
-Pues... no seré feliz.
-Pues no podré seguir viviendo -dijo al fin.
-Pues si tú no vives, yo tampoco -susurró ella, con voz quebradiza. El juego se estaba convirtiendo en algo serio.- Te quiero.
-Yo más.
-No, yo más -dijo ella.
-¿Segura? -preguntó él.
-Sí.
-Pues va a ser que no.
-¿Y eso?
-Porque...
En ese instante, el teléfono de Daniela sonó. Vio que era su amiga, Sara.
-Lo siento, lo tengo que coger -dijo ella.
-No importa -sonrió él.
Daniela descolgó y se alejó de David.
-¿Sí? -preguntó.
-¿Daniela? Soy Sara.
-Ah, hola Sara. ¿Qué tal en casa de Vanessa? Siento no haber podido ir...
-Necesito que vengas -la interrumpe.- Fernando la ha vuelto a liar, Vanessa está en el suelo llorando. Necesito que vengas.
Daniela se quedó de piedra. No daba crédito a lo que escuchaba.
-¿Qué?
-Necesito que vengas -repitió- Date prisa.
-Enseguida voy. ¿Qué estás, en su casa?
-Sí. Date prisa, por favor. -urgió ella.
-Sí, sí.
Daniela colgó, se acercó a David y le abrazó. Necesitaba un abrazo suyo. Ahora más que nunca.
-Eh, ¿qué pasa?
-Una amiga. Su novio la maltrata, y se han peleado, tengo que ir a su casa. -explicó rápidamente.
-Te acompaño.
-No, David.
-¿Estás loca? -preguntó él- Ese tío anda por ahí suelto. No pienso dejarte ir sola.
Daniela se fijó en los ojos de David, y comprobó que lo decía de verdad.
-Está bien -accedió ella.
Cuando llegaron a casa de su amiga, se encontraron a Sara en la cocina, hablando con un chico. Vanessa estaba tumbada en el sofá del salón con la mirada perdida.
Daniela entró rápidamente, y abrazó a Sara, que se había levantado de la silla, estaba preocupada.
-Le ha pegado -dijo- Estaba hablando con ella, en su habitación, cuando llamaron al timbre. Ella fue a abrir, y apareció Fernando con un ramo de flores pidiéndole perdón por lo que hizo la última vez. Al parecer, en la fiesta se volvieron a pelear. Entonces ella le preparó un cola-cao, y sin querer, le tiró la leche caliente a Fernando, que se quemó. Fue cuando le gritó que era una inútil, le pegó y la tiró al suelo. Entonces, vine y me enfrenté a él. Al final, se ha ido, y Vanessa se ha puesto a llorar -explica rápidamente.- Dios, he pasado mucho miedo -dice abrazándome otra vez.
-No pasa nada. Iré a hablar con ella -dice el chico que estaba sentado en la silla de la cocina.
-Ah, perdona, no os he presentado -dice Sara- Blas, esta es Daniela y David, su novio. David, Daniela, este es Blas. Miré en los contactos del móvil de Vanessa y lo encontré, hablé con él y ha venido.
-Ah, hola Blas, encantada -dijo Daniela dándole dos besos.
David se extrañó al oír el nombre de Blas. No era un nombre común, y su amigo se llamaba así.
-Blas, ¿qué tal? -dijo David cuando lo reconoció.
-Ah, pero, ¿os conocéis? -preguntó Sara, confusa.
-Sí, con él es con el que formé la banda -explica David.
-Ah, vale... -dijo Daniela. El ambiente no estaba para muchas alegrías.
-Bueno... Iré a hablar con ella -dijo Blas, al fin.
-No me gusta que hayas hecho pellas, David -dijo Daniela después de besarle.
-No eran pellas, hoy tenía descanso -se defendió.
-Como no sea verdad...
-¿Qué me vas a hacer, eh? -preguntó él, divertido.
Daniela pensó lo que más le dolería a su chico. Si de verdad la quiere, lo que más le dolería sería perder los besos de ella, ¿no?
-Pues no te vuelvo a besar -dijo ella.
-Me conformo con tus caricias -respondió él.
-Pues no te acaricio más.
-Me conformo conque me roces.
-Pues no te rozo. -dijo ella, sonriendo.
-Me conformo con que me sonrías.
-Pues no te sonrío.
-Me conformo con que me mires.
-Pues no te miro -negó ella.
-Me conformo con verte feliz.
-Pues... no seré feliz.
-Pues no podré seguir viviendo -dijo al fin.
-Pues si tú no vives, yo tampoco -susurró ella, con voz quebradiza. El juego se estaba convirtiendo en algo serio.- Te quiero.
-Yo más.
-No, yo más -dijo ella.
-¿Segura? -preguntó él.
-Sí.
-Pues va a ser que no.
-¿Y eso?
-Porque...
En ese instante, el teléfono de Daniela sonó. Vio que era su amiga, Sara.
-Lo siento, lo tengo que coger -dijo ella.
-No importa -sonrió él.
Daniela descolgó y se alejó de David.
-¿Sí? -preguntó.
-¿Daniela? Soy Sara.
-Ah, hola Sara. ¿Qué tal en casa de Vanessa? Siento no haber podido ir...
-Necesito que vengas -la interrumpe.- Fernando la ha vuelto a liar, Vanessa está en el suelo llorando. Necesito que vengas.
Daniela se quedó de piedra. No daba crédito a lo que escuchaba.
-¿Qué?
-Necesito que vengas -repitió- Date prisa.
-Enseguida voy. ¿Qué estás, en su casa?
-Sí. Date prisa, por favor. -urgió ella.
-Sí, sí.
Daniela colgó, se acercó a David y le abrazó. Necesitaba un abrazo suyo. Ahora más que nunca.
-Eh, ¿qué pasa?
-Una amiga. Su novio la maltrata, y se han peleado, tengo que ir a su casa. -explicó rápidamente.
-Te acompaño.
-No, David.
-¿Estás loca? -preguntó él- Ese tío anda por ahí suelto. No pienso dejarte ir sola.
Daniela se fijó en los ojos de David, y comprobó que lo decía de verdad.
-Está bien -accedió ella.
Cuando llegaron a casa de su amiga, se encontraron a Sara en la cocina, hablando con un chico. Vanessa estaba tumbada en el sofá del salón con la mirada perdida.
Daniela entró rápidamente, y abrazó a Sara, que se había levantado de la silla, estaba preocupada.
-Le ha pegado -dijo- Estaba hablando con ella, en su habitación, cuando llamaron al timbre. Ella fue a abrir, y apareció Fernando con un ramo de flores pidiéndole perdón por lo que hizo la última vez. Al parecer, en la fiesta se volvieron a pelear. Entonces ella le preparó un cola-cao, y sin querer, le tiró la leche caliente a Fernando, que se quemó. Fue cuando le gritó que era una inútil, le pegó y la tiró al suelo. Entonces, vine y me enfrenté a él. Al final, se ha ido, y Vanessa se ha puesto a llorar -explica rápidamente.- Dios, he pasado mucho miedo -dice abrazándome otra vez.
-No pasa nada. Iré a hablar con ella -dice el chico que estaba sentado en la silla de la cocina.
-Ah, perdona, no os he presentado -dice Sara- Blas, esta es Daniela y David, su novio. David, Daniela, este es Blas. Miré en los contactos del móvil de Vanessa y lo encontré, hablé con él y ha venido.
-Ah, hola Blas, encantada -dijo Daniela dándole dos besos.
David se extrañó al oír el nombre de Blas. No era un nombre común, y su amigo se llamaba así.
-Blas, ¿qué tal? -dijo David cuando lo reconoció.
-Ah, pero, ¿os conocéis? -preguntó Sara, confusa.
-Sí, con él es con el que formé la banda -explica David.
-Ah, vale... -dijo Daniela. El ambiente no estaba para muchas alegrías.
-Bueno... Iré a hablar con ella -dijo Blas, al fin.
Capítulo 16: 'No puedo seguir con esto'
Capítulo 16: 'No puedo seguir con esto'
Vanessa abrió la puerta, y no esperó ver allí a Fernando.
-¿Qué haces aquí? -preguntó ella.
-Vengo a verte, princesa -sonrió él inclinándose para besarla, ella se apartó.- ¿Qué haces?
-Nada, es sólo que... -dijo dándole un beso.- Pensaba que me olía mal el aliento -mintió ella.
-Tú siempre sabes bien, princesa. -sonrió- Te he traído esto -dijo dándole un ramo de flores- Para disculparme por lo que hice el otro día. Fui un estúpido, lo siento.
Vanessa se lo creyó, y le acarició la mejilla, a la vez que aceptaba el ramo de flores. Estaba segura de que iba a volver a hacerlo, pero como lo amaba, no podía hacer otra cosa.
-¿Qué haces? -pregunta él.
-Nada, estaba viendo la tele -responde ella.
-Pues yo no he merendado... -deja caer él.
-¿Quieres que te prepare algo? -pregunta ella.
-Sí, porfa.
Vanessa entró a la cocina a prepararle a su novio una cola-cao. Tuvo que poner la leche en el microondas, porque a él le gusta la leche caliente, aunque estemos en verano. Al momento de sacarla del microondas, se quemó la mano, y se vio obligada a dejar caer el vaso, cayendo encima del pie de Fernando.
-Oh, lo siento, cielo, no quería...
-¡Eres idiota! -gritó él- ¡Eres una inútil, no vales para nada!
Vanessa se sintió ofendida, bajó la cabeza, y comenzó a llorar. Él levantó la mano, y le dio una bofetada, haciéndola caer al suelo.
-Juro que no sé qué vi en ti. -dijo él cuando estaba un poco más tranquilizado- Agradece que esté aquí a tu lado, porque sin mí no serías nada.
-¿Tú de qué coño vas? -pregunta Sara entrando en la cocina- A mi amiga no le hables así en tu vida, ¿te enteras?
-¿Qué coño haces tú aquí? -preguntó él.
-Sara, será mejor que te vayas -murmuró Vanessa.
-Eso, tú hazle caso a tu amiga. -dijo él.
-Coño, ¡¿es que no te das cuenta?! -exclama Sara, ignorando el comentario del chico- ¡Te trata como a una mierda!
Fernando se acercó a Sara.
-Mira, tú no me conoces, así que me dejas en paz, ¿te enteras? -le amenazó cogiendo a la chica fuertemente por las muñecas.
Sara estaba asustada, pero mantenía la mirada firme. No quería que él se diera cuenta.
-Fernando, vete -susurró Vanessa, cuando se había levantado del suelo.
Él levantó la mirada y se giró.
-¿Qué?
-Fernando, vete, por favor -repitió- No puedo seguir con esto, necesito un tiempo, lo siento.
Fernando se fue hacia la puerta, la abrió, y antes de salir gritó:
-¡Iros todas a la mierda!
Sara corrió hacia la puerta y la cerró. Vanessa cayó al suelo de rodillas y comenzó a llorar. Sara intentaba consolarla, pero Vanessa seguía llorando.
Al final, Sara decidió llamar a su otra amiga, Daniela.
Vanessa abrió la puerta, y no esperó ver allí a Fernando.
-¿Qué haces aquí? -preguntó ella.
-Vengo a verte, princesa -sonrió él inclinándose para besarla, ella se apartó.- ¿Qué haces?
-Nada, es sólo que... -dijo dándole un beso.- Pensaba que me olía mal el aliento -mintió ella.
-Tú siempre sabes bien, princesa. -sonrió- Te he traído esto -dijo dándole un ramo de flores- Para disculparme por lo que hice el otro día. Fui un estúpido, lo siento.
Vanessa se lo creyó, y le acarició la mejilla, a la vez que aceptaba el ramo de flores. Estaba segura de que iba a volver a hacerlo, pero como lo amaba, no podía hacer otra cosa.
-¿Qué haces? -pregunta él.
-Nada, estaba viendo la tele -responde ella.
-Pues yo no he merendado... -deja caer él.
-¿Quieres que te prepare algo? -pregunta ella.
-Sí, porfa.
Vanessa entró a la cocina a prepararle a su novio una cola-cao. Tuvo que poner la leche en el microondas, porque a él le gusta la leche caliente, aunque estemos en verano. Al momento de sacarla del microondas, se quemó la mano, y se vio obligada a dejar caer el vaso, cayendo encima del pie de Fernando.
-Oh, lo siento, cielo, no quería...
-¡Eres idiota! -gritó él- ¡Eres una inútil, no vales para nada!
Vanessa se sintió ofendida, bajó la cabeza, y comenzó a llorar. Él levantó la mano, y le dio una bofetada, haciéndola caer al suelo.
-Juro que no sé qué vi en ti. -dijo él cuando estaba un poco más tranquilizado- Agradece que esté aquí a tu lado, porque sin mí no serías nada.
-¿Tú de qué coño vas? -pregunta Sara entrando en la cocina- A mi amiga no le hables así en tu vida, ¿te enteras?
-¿Qué coño haces tú aquí? -preguntó él.
-Sara, será mejor que te vayas -murmuró Vanessa.
-Eso, tú hazle caso a tu amiga. -dijo él.
-Coño, ¡¿es que no te das cuenta?! -exclama Sara, ignorando el comentario del chico- ¡Te trata como a una mierda!
Fernando se acercó a Sara.
-Mira, tú no me conoces, así que me dejas en paz, ¿te enteras? -le amenazó cogiendo a la chica fuertemente por las muñecas.
Sara estaba asustada, pero mantenía la mirada firme. No quería que él se diera cuenta.
-Fernando, vete -susurró Vanessa, cuando se había levantado del suelo.
Él levantó la mirada y se giró.
-¿Qué?
-Fernando, vete, por favor -repitió- No puedo seguir con esto, necesito un tiempo, lo siento.
Fernando se fue hacia la puerta, la abrió, y antes de salir gritó:
-¡Iros todas a la mierda!
Sara corrió hacia la puerta y la cerró. Vanessa cayó al suelo de rodillas y comenzó a llorar. Sara intentaba consolarla, pero Vanessa seguía llorando.
Al final, Sara decidió llamar a su otra amiga, Daniela.
viernes, 3 de enero de 2014
Capítulo 15: 'Debió quedarse con la primera chica'
Capítulo 15: 'Debió quedarse con la primera chica'
Sara se despertó a la mañana siguiente, le dolía la cabeza y hoy tenía examen. Menos mal que no aceptó salir anoche con David y Daniela, si no, estaría mucho peor. Se levantó como pudo, perezosa. Se vistió y se maquilló. Se dejó el pelo suelto, al natural. Pese a estar en verano, tenía que ir al colegio, ya que no fue durante el período escolar. Decidió coger el coche, ya que así llegaría antes. Mientras conducía, pensó en Carlos. Tenía su teléfono, así que podría llamarlo en cualquier momento. Sara se dio cuenta de que ese chico le atraía bastante, pero no quiso comerse el coco. Ya le habían hecho mucho daño antes, y no quería que eso volviera a pasar.
Por primera vez, llegó tarde a clase. No quedaban sillas libres, por lo que se tuvo que sentar al final, al lado de un chico que intimidaba bastante. Intentó ignorarlo, no recordaba su nombre, pero le resultó imposible. Es verdad que el chico no molestaba. Se dedicaba, simplemente, a escribir en una libreta algo con una letra muy cuidada, que Sara intentaba leer. De todas maneras, el chico era antisocial, así que no habría nada más que hacer. Se sorprendió cuando la profesora les mandó a comentar un texto por parejas, y a Sara le tocó con el chico de al lado. Ella era muy tímida en ocasiones, y esta era una de esas ocasiones. Respiró hondo, y pegó su mesa a la del chico.
-Hola. Soy Sara. ¿Cómo te llamabas tú? -se presentó la chica.
El chico levantó la vista y la miró. Tenía unos ojos azules, muy azules, que intimidaban bastante. No le respondió. Volvió a inclinar la cabeza, y siguió escribiendo.
-Bueno, ¿crees que hizo bien Ale en cambiar a la chica con la que había pasado dos años, por otra? -preguntó, tratando de pasar por alto la ignorancia de su compañero.
-Sí. -se limitó a responder.- Dicen que si te enamoras de una persona después de haber conocido a otra, debes escoger la segunda, porque esa persona tiene algo que la primera no tuvo.
Sara se quedó sorprendida. No esperaba una respuesta tan elaborada del chico, y menos, una tan sabia.
-¿Y tú, qué piensas? -preguntó él.
-Que debió quedarse con la primera chica.
-¿Por qué?
-No sé. -dijo encogiéndose de hombros- Pero creo que la primera chica tiene algo que la segunda no sabrá darle, aunque sea una tontería. -razonó- Por cierto, no me has dicho tu nombre.
-Ale. -respondió él- Me llamo Ale.
El timbre que anunciaba el final de clase sonó, y todos se levantaron, incluido Ale.
-Nos vemos -le dijo a ella con una sonrisa.
-Adiós -sonrió ella.
Notó cierto calor en el estómago. ¿Se habrá enamorado? Esperaba que no, y menos de Carlos y de Ale al mismo tiempo. Debía aclararse.
Sara se despertó a la mañana siguiente, le dolía la cabeza y hoy tenía examen. Menos mal que no aceptó salir anoche con David y Daniela, si no, estaría mucho peor. Se levantó como pudo, perezosa. Se vistió y se maquilló. Se dejó el pelo suelto, al natural. Pese a estar en verano, tenía que ir al colegio, ya que no fue durante el período escolar. Decidió coger el coche, ya que así llegaría antes. Mientras conducía, pensó en Carlos. Tenía su teléfono, así que podría llamarlo en cualquier momento. Sara se dio cuenta de que ese chico le atraía bastante, pero no quiso comerse el coco. Ya le habían hecho mucho daño antes, y no quería que eso volviera a pasar.
Por primera vez, llegó tarde a clase. No quedaban sillas libres, por lo que se tuvo que sentar al final, al lado de un chico que intimidaba bastante. Intentó ignorarlo, no recordaba su nombre, pero le resultó imposible. Es verdad que el chico no molestaba. Se dedicaba, simplemente, a escribir en una libreta algo con una letra muy cuidada, que Sara intentaba leer. De todas maneras, el chico era antisocial, así que no habría nada más que hacer. Se sorprendió cuando la profesora les mandó a comentar un texto por parejas, y a Sara le tocó con el chico de al lado. Ella era muy tímida en ocasiones, y esta era una de esas ocasiones. Respiró hondo, y pegó su mesa a la del chico.
-Hola. Soy Sara. ¿Cómo te llamabas tú? -se presentó la chica.
El chico levantó la vista y la miró. Tenía unos ojos azules, muy azules, que intimidaban bastante. No le respondió. Volvió a inclinar la cabeza, y siguió escribiendo.
-Bueno, ¿crees que hizo bien Ale en cambiar a la chica con la que había pasado dos años, por otra? -preguntó, tratando de pasar por alto la ignorancia de su compañero.
-Sí. -se limitó a responder.- Dicen que si te enamoras de una persona después de haber conocido a otra, debes escoger la segunda, porque esa persona tiene algo que la primera no tuvo.
Sara se quedó sorprendida. No esperaba una respuesta tan elaborada del chico, y menos, una tan sabia.
-¿Y tú, qué piensas? -preguntó él.
-Que debió quedarse con la primera chica.
-¿Por qué?
-No sé. -dijo encogiéndose de hombros- Pero creo que la primera chica tiene algo que la segunda no sabrá darle, aunque sea una tontería. -razonó- Por cierto, no me has dicho tu nombre.
-Ale. -respondió él- Me llamo Ale.
El timbre que anunciaba el final de clase sonó, y todos se levantaron, incluido Ale.
-Nos vemos -le dijo a ella con una sonrisa.
-Adiós -sonrió ella.
Notó cierto calor en el estómago. ¿Se habrá enamorado? Esperaba que no, y menos de Carlos y de Ale al mismo tiempo. Debía aclararse.
miércoles, 1 de enero de 2014
Capítulo 14: '¿Y ahora me vas a besar?'
Capítulo 14: '¿Y ahora me vas a besar?'
Daniela estuvo hablando con David por teléfono. Lo echaba de menos. Desde el sábado no se habían vuelto a ver. Hoy estaban a martes, y ambos tenían que trabajar.
-¡Daniela, baja a ayudar! -la llamó su madre desde el bar.
-Te tengo que dejar, David. -se lamentó ella- ¿Podrás venir a verme al bar cuando salgas?
-No lo sé. Lo intentaré -dijo él- Te quiero.
-Y yo -dijo ella antes de colgar el teléfono.
Fue hacia su armario, y sacó su chándal. Se lo puso y se hizo una trenza. No le quedaba muy bien el pelo recogido, pero siempre se lo ponía así a la hora de trabajar. Si no, le molestaba.
Bajó a la planta de abajo, donde se puso su delantal y comenzó a atender a la gente.
Cuando ya llevaba unas dos horas, entró a la cocina, donde le cambió el trabajo a su abuelo. Ahora, ella cocinaba, y él era el camarero.
Daniela comenzó a sudar al estar tanto tiempo frente a la plancha, por lo que sintió asco de ella misma. Estaba friendo un huevo cuando su madre se le acercó.
-Hija, ahí fuera hay un chico que pregunta por ti.
-¿Por mí? -preguntó, extrañada. Al principio no sabía quién podía ser, pero después se dio cuenta de que seguramente sería David.- Vale. Voy arriba, y ahora vengo.
Cuando escuchó eso de su madre, dejó lo que estaba cocinando a cargo de su abuela y subió a cambiarse de ropa. Escogió una camiseta y unos shorts, acompañados de unas converse. y bajó al bar.
-¿Dónde está? -preguntó rápidamente a su madre.
-Fuera. -señaló ella.
Daniela salió al exterior, donde lo vio apoyado en una pared, con su cigarro. Cada vez que lo veía con el cigarro se le quitaba la imagen de príncipe azul que tenía de él. Lo importante es que le dijo que lo estaba dejando. Y no tenía razones para mentirle, ¿no? Se acercó a él, que iba a darle un beso en los labios, pero ella se retiró. David se extrañó. ¿Estaría Daniela enojada con él?
-¿Qué te pasa? -preguntó preocupado.
-Nada, es que no te quiero besar si acabas de fumar. Yo quiero saborear tu boca, no el cigarro. -explicó amablemente.
David sonrió y tiró el cigarro al suelo, después lo pisó.
-¿Y ahora? -preguntó él acercándose a ella.
Ella negó con la cabeza, divertida.
-Todavía te huele el aliento -dijo.
-Ah, entiendo -dijo él dándose media vuelta y sonriendo pícaramente.
-¿Te vas? -pregunta Daniela, preocupada.
-No. Sólo estoy pensando.... ¡En cómo cogerte! -exclamó yendo hacia ella mientras echaba a correr.
Daniela también echó a correr, mientras reía. Por desgracia, o por fortuna, él la alcanzó, y la cogió por la cintura mientras la levantaba del suelo. Ella se reía mientras gritaba. David la llevó en brazos hasta una acera donde no pasaba nadie. Sólo estaba alumbrada por la luz de una farola. Allí la soltó.
-¿Ahora me vas a besar? -preguntó él.
Daniela negó con la cabeza mientras sonreía. David suspiró y metió la mano en el bolsillo de su chaqueta. Sacó el capullo de una rosa roja y se la ofreció a Daniela.
-¿Y ahora me vas a besar? -volvió a preguntar él.
Daniela volvió a negar, pero cogió la rosa. Le gustaba este juego. La expresión de David se volvió seria. Daniela se mordió el labio preocupada. La verdad es que su expresión no podía dar más miedo. Él no se pudo resistir más y comenzó a acercarse a ella lentamente.
-¿Qué vas a hacer? -preguntó ella, preocupada.
-Lo que llevo esperando dos días.
Dicho esto, cogió la barbilla de la chica, la levantó y la besó.
-Te quiero -susurró ella.
-Te amo -susurró él.- ¿Te apetece venir a la discoteca?
-¿Ahora? -David asintió.- No sé... ¿No tienes que trabajar mañana?
-Puedo hacer pellas, cariño. -dijo él con una expresión divertida.
-Te faltará el dinero a fin de mes. -razonó ella.
-Por pasar un momento contigo, moriría. -susurró.
-No quiero que hagas eso -dijo ella.
-¿Y si te prometo que iré a trabajar aunque me muera de sueño? ¿Vendrás?
-David...
-Por favor -dijo él agarrándole la mano- Por favor, ven.
-Está bien.... -aceptó ella al final.- Iré contigo. Ven, entra al bar.
-Vale.
David siguió a Daniela, que la condujo a la planta de arriba.
-Le voy a preparar algo en la cocina de arriba, ¿vale mamá? -preguntó Daniela subiendo por las escaleras- Luego nos vamos a ir, así que no me esperes despierta.
Irene asintió mientras sonreía.
Daniela subió con David a la planta de arriba. Ella le preparó una hamburguesa y se fue a su habitación a vestirse. Decidió ponerse algo así.
Se maquilló un poco y volvió a la cocina. David estaba fregando su plato y su vaso.
-Anda, deja eso, ya lo termino yo -dijo ella dirigiéndose hacia él.
-No, no -dijo él levantando los brazos para que la chica no pudiera alcanzarlo.- Tú me has dado comida. ¿Qué menos que fregar los platos?
-Pues me enfado -dijo ella cruzándose de brazos.
-Pues te beso -dijo él acercándose a los labios de ella.
-Pues me dejo besar -sonrió Daniela.
Daniela estuvo hablando con David por teléfono. Lo echaba de menos. Desde el sábado no se habían vuelto a ver. Hoy estaban a martes, y ambos tenían que trabajar.
-¡Daniela, baja a ayudar! -la llamó su madre desde el bar.
-Te tengo que dejar, David. -se lamentó ella- ¿Podrás venir a verme al bar cuando salgas?
-No lo sé. Lo intentaré -dijo él- Te quiero.
-Y yo -dijo ella antes de colgar el teléfono.
Fue hacia su armario, y sacó su chándal. Se lo puso y se hizo una trenza. No le quedaba muy bien el pelo recogido, pero siempre se lo ponía así a la hora de trabajar. Si no, le molestaba.
Bajó a la planta de abajo, donde se puso su delantal y comenzó a atender a la gente.
Cuando ya llevaba unas dos horas, entró a la cocina, donde le cambió el trabajo a su abuelo. Ahora, ella cocinaba, y él era el camarero.
Daniela comenzó a sudar al estar tanto tiempo frente a la plancha, por lo que sintió asco de ella misma. Estaba friendo un huevo cuando su madre se le acercó.
-Hija, ahí fuera hay un chico que pregunta por ti.
-¿Por mí? -preguntó, extrañada. Al principio no sabía quién podía ser, pero después se dio cuenta de que seguramente sería David.- Vale. Voy arriba, y ahora vengo.
Cuando escuchó eso de su madre, dejó lo que estaba cocinando a cargo de su abuela y subió a cambiarse de ropa. Escogió una camiseta y unos shorts, acompañados de unas converse. y bajó al bar.
-¿Dónde está? -preguntó rápidamente a su madre.
-Fuera. -señaló ella.
Daniela salió al exterior, donde lo vio apoyado en una pared, con su cigarro. Cada vez que lo veía con el cigarro se le quitaba la imagen de príncipe azul que tenía de él. Lo importante es que le dijo que lo estaba dejando. Y no tenía razones para mentirle, ¿no? Se acercó a él, que iba a darle un beso en los labios, pero ella se retiró. David se extrañó. ¿Estaría Daniela enojada con él?
-¿Qué te pasa? -preguntó preocupado.
-Nada, es que no te quiero besar si acabas de fumar. Yo quiero saborear tu boca, no el cigarro. -explicó amablemente.
David sonrió y tiró el cigarro al suelo, después lo pisó.
-¿Y ahora? -preguntó él acercándose a ella.
Ella negó con la cabeza, divertida.
-Todavía te huele el aliento -dijo.
-Ah, entiendo -dijo él dándose media vuelta y sonriendo pícaramente.
-¿Te vas? -pregunta Daniela, preocupada.
-No. Sólo estoy pensando.... ¡En cómo cogerte! -exclamó yendo hacia ella mientras echaba a correr.
Daniela también echó a correr, mientras reía. Por desgracia, o por fortuna, él la alcanzó, y la cogió por la cintura mientras la levantaba del suelo. Ella se reía mientras gritaba. David la llevó en brazos hasta una acera donde no pasaba nadie. Sólo estaba alumbrada por la luz de una farola. Allí la soltó.
-¿Ahora me vas a besar? -preguntó él.
Daniela negó con la cabeza mientras sonreía. David suspiró y metió la mano en el bolsillo de su chaqueta. Sacó el capullo de una rosa roja y se la ofreció a Daniela.
-¿Y ahora me vas a besar? -volvió a preguntar él.
Daniela volvió a negar, pero cogió la rosa. Le gustaba este juego. La expresión de David se volvió seria. Daniela se mordió el labio preocupada. La verdad es que su expresión no podía dar más miedo. Él no se pudo resistir más y comenzó a acercarse a ella lentamente.
-¿Qué vas a hacer? -preguntó ella, preocupada.
-Lo que llevo esperando dos días.
Dicho esto, cogió la barbilla de la chica, la levantó y la besó.
-Te quiero -susurró ella.
-Te amo -susurró él.- ¿Te apetece venir a la discoteca?
-¿Ahora? -David asintió.- No sé... ¿No tienes que trabajar mañana?
-Puedo hacer pellas, cariño. -dijo él con una expresión divertida.
-Te faltará el dinero a fin de mes. -razonó ella.
-Por pasar un momento contigo, moriría. -susurró.
-No quiero que hagas eso -dijo ella.
-¿Y si te prometo que iré a trabajar aunque me muera de sueño? ¿Vendrás?
-David...
-Por favor -dijo él agarrándole la mano- Por favor, ven.
-Está bien.... -aceptó ella al final.- Iré contigo. Ven, entra al bar.
-Vale.
David siguió a Daniela, que la condujo a la planta de arriba.
-Le voy a preparar algo en la cocina de arriba, ¿vale mamá? -preguntó Daniela subiendo por las escaleras- Luego nos vamos a ir, así que no me esperes despierta.
Irene asintió mientras sonreía.
Daniela subió con David a la planta de arriba. Ella le preparó una hamburguesa y se fue a su habitación a vestirse. Decidió ponerse algo así.
Se maquilló un poco y volvió a la cocina. David estaba fregando su plato y su vaso.
-Anda, deja eso, ya lo termino yo -dijo ella dirigiéndose hacia él.
-No, no -dijo él levantando los brazos para que la chica no pudiera alcanzarlo.- Tú me has dado comida. ¿Qué menos que fregar los platos?
-Pues me enfado -dijo ella cruzándose de brazos.
-Pues te beso -dijo él acercándose a los labios de ella.
-Pues me dejo besar -sonrió Daniela.
Capítulo 13: 'La necesito. Entiéndelo, entiéndeme'
Capítulo 13: 'La necesito. Entiéndelo, entiéndeme'
Después de la fiesta, Nerea acompañó a Álvaro a su casa. No había bebido, por lo que podía conducir el coche sin ningún problema.
Álvaro se bajó en el portal de su casa, y Nerea hizo lo mismo.
-¿Te lo has pasado bien? -preguntó él.
-Sí -respondió ella, abrazándole. Las lágrimas comenzaron a caerle por las mejillas.
-Eh, ¿qué te pasa? -preguntó pasándole un mechón detrás de la oreja.
-No quiero que nos separemos. -sollozó ella- Seré egoísta, pero no quiero que cumplas tu sueño. Quiero que pases toda tu vida junto a mí, y no quiero que haya fans tuyas de por medio.
-Te amo -dijo él cerca de su boca- Y ni nada ni nadie nos va a separar si no queremos. Nunca. Te lo prometo.
-¿Me quieres? -preguntó ella con un hilo de voz.
-No -negó él- Te amo. Te necesito. Te necesito para vivir. -dicho esto, la besó.- ¿Y tú, me quieres?
-No -negó- Te amo.
-Todo saldrá bien, ¿vale? -le convenció- Te lo prometo.
Ella asintió, y con otro beso más, se despidieron. Álvaro entró a su casa triste, se encontró a su madre en el salón, y al momento, ésta supo que él estaba preocupado. Se levantó y abrazó a su hijo.
-Oh, venga. ¿Qué te ha pasado? -le preguntó.
-Hoy he conocido a unos chicos, hemos formado una banda -dijo él- Si la banda triunfa, Nerea y yo nos tendremos que separar, y la necesito -dijo él mientras se le quebraba la voz.
-Me encanta Nerea, pero todavía eres joven, tienes toda la vida por delante.
-Mamá, la necesito. Entiéndelo, entiéndeme. -se limitó a decir.
-Si de verdad os amáis, la distancia nunca podrá con vosotros -coincidió su madre.- Anda, ve a darte una ducha y a dormir, ¿quieres? Verás como todo se soluciona -sonrió.
-Gracias, mamá
Después de la fiesta, Nerea acompañó a Álvaro a su casa. No había bebido, por lo que podía conducir el coche sin ningún problema.
Álvaro se bajó en el portal de su casa, y Nerea hizo lo mismo.
-¿Te lo has pasado bien? -preguntó él.
-Sí -respondió ella, abrazándole. Las lágrimas comenzaron a caerle por las mejillas.
-Eh, ¿qué te pasa? -preguntó pasándole un mechón detrás de la oreja.
-No quiero que nos separemos. -sollozó ella- Seré egoísta, pero no quiero que cumplas tu sueño. Quiero que pases toda tu vida junto a mí, y no quiero que haya fans tuyas de por medio.
-Te amo -dijo él cerca de su boca- Y ni nada ni nadie nos va a separar si no queremos. Nunca. Te lo prometo.
-¿Me quieres? -preguntó ella con un hilo de voz.
-No -negó él- Te amo. Te necesito. Te necesito para vivir. -dicho esto, la besó.- ¿Y tú, me quieres?
-No -negó- Te amo.
-Todo saldrá bien, ¿vale? -le convenció- Te lo prometo.
Ella asintió, y con otro beso más, se despidieron. Álvaro entró a su casa triste, se encontró a su madre en el salón, y al momento, ésta supo que él estaba preocupado. Se levantó y abrazó a su hijo.
-Oh, venga. ¿Qué te ha pasado? -le preguntó.
-Hoy he conocido a unos chicos, hemos formado una banda -dijo él- Si la banda triunfa, Nerea y yo nos tendremos que separar, y la necesito -dijo él mientras se le quebraba la voz.
-Me encanta Nerea, pero todavía eres joven, tienes toda la vida por delante.
-Mamá, la necesito. Entiéndelo, entiéndeme. -se limitó a decir.
-Si de verdad os amáis, la distancia nunca podrá con vosotros -coincidió su madre.- Anda, ve a darte una ducha y a dormir, ¿quieres? Verás como todo se soluciona -sonrió.
-Gracias, mamá
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